"...toda persona razonable debe recordar que son dos las maneras y dos las causas por las cuales se ofuscan los ojos: al pasar de la luz a la tiniebla y al pasar de las tinieblas a la luz. Y, una vez haya pensado que también le ocurre lo mismo al alma, no se reirá insensatamente cuando vea a alguna que, por estar ofuscada, no es capaz de discernir los objetos, sino que averiguará si es que, viniendo de una vida más luminosa, está cegada por falta de costumbre o si, al pasar de una mayor ignorancia a una mayor luz, se ha deslumbrado por el exceso de ésta; y así considerará dichosa a la primera alma, que de tal manera se conduce y vive, y compadecerá a la otra, o bien, si quiere reirse de ella, esa su risa será menos ridícula que si se birlara del alma que desciende de la luz..."
PLATÓN, "La República", Iibro VII, 514a-518b, (trad. M. Fernández-Galiano, Madrid, Alianza, 1998, pp. 368-375)
jueves, 26 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)