martes, 4 de diciembre de 2007

Institución

La iglesia, eterna aliada de los déspotas y por ende enemiga eterna de los pueblos a los cuales había mantenido siempre sometidos bajo su formidable autoridad, advierte en los instantes de su agonía que su muerte será la consecuencia lógica y fatal del asalto del pueblo que llega altivo proclamando su soberanía, sancionada ya por la ciencia, y entonces quiere transigir, pero el despotismo y la libertad, las tinieblas y la luz no pueden abrazarse sino para destruirse e Iglesia y pueblo altivo que proclama derechos es lo mismo que despotismo y libertad, tinieblas y luz.
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La Iglesia ha sancionado con sus acciones que la más perfecta de las formas de gobierno es la monarquía, pues está más de acuerdo que las otras con el gobierno de Dios y de la Iglesia misma. Esta es una verdadera sociedad a cuyo frente se encuentra un hombre que se dice infalible, sin parar mientes en que tal declaración entraña un insulto grosero a los principios científicos. En ese hombre que se cree infalible y por lo tanto omnisciente, reside la soberanía que por el hecho de ser emanada de Dios es superior a todas las demás soberanías que le están subordinadas.
Alfredo Lorenzo Palacios

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